MORFINA
El dolor se asoma
en un ritual de amante
que- esta vez- no cede
ni termina en lujuria.
La olas azotan el muelle abandonado
y lo carcomen
mientras roen
el cuerpo.
Es tan cruel el cáncer de la madera
como el que come al hueso.
Están
tañendo las campanas.
Dios, dale tregua
y dejála
dormir
por esta noche.
Hay una tenue luz
en la cabecera de su cama.
Algunos pájaros nocturnos
descansan
con los ojos alertas.
¿Ahuyentarán el miedo a la ceguera?
Un tumor crece
lengua de agua
y corroe los órganos
pliega
las alas.
Quién fuera elefante
para elegir el sitio
adonde recostar
el sueño interminable.
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